Datos personales de una persona fallecida

Hasta la fecha, la normativa española de protección de datos personales no establecía quién podía y qué se podía hacer en relación a los datos personales de una persona fallecida. Nos teníamos que remitir al derecho común. Bueno, mejor dicho “tenemos que” acudir al derecho común ya que, a fecha, es la normativa que por ahora está en vigor.

No obstante, la nueva Ley Orgánica de Protección de Datos, actualmente en anteproyecto de ley, sí que recoge quién y cómo se pueden gestionar los datos personales de una persona fallecida.

Así, en su artículo 3 se establece:

1. Los herederos de una persona fallecida que acrediten debidamente tal condición podrán dirigirse al responsable o encargado del tratamiento al objeto de solicitar el acceso a los datos personales de aquella, y, en su caso, su rectificación o supresión.

Como excepción, los herederos no podrán acceder a los datos del causante, ni solicitar su rectificación o supresión, cuando la persona fallecida lo hubiese prohibido expresamente o así lo establezca una ley.

2. El albacea testamentario así como aquella persona o institución a la que el fallecido hubiese conferido un mandato expreso para ello también podrá solicitar, con arreglo a las instrucciones recibidas, el acceso a los datos personales de éste y, en su caso su rectificación o supresión.

Mediante real decreto se establecerán los requisitos y condiciones para acreditar la validez y vigencia de estos mandatos e instrucciones y, en su caso, el registro de los mismos.

3. En caso de fallecimiento de menores o personas con discapacidad para las que se hubiesen establecido medidas de apoyo, estas facultades podrán ejercerse, en el marco de sus competencias, por el Ministerio Fiscal.

Como es de ver del redactado del precitado artículo, salvo que el fallecido indique lo contrario expresamente o una ley lo impida, los herederos tendrán derecho a solicitar al responsable del tratamiento de los datos y/o encargado del tratamiento: el acceso, rectificación y supresión de los datos personales de la persona fallecida.

Esto, como ya he indicado al inicio del artículo es una novedad que está prevista en la nuevo Ley Orgánica de Protección de Datos, pendiente de aprobación, y que, sin duda, desde mi punto de vista se trata de un gran acierto ya que facilitará y mucho la gestión del tratamiento de los datos personales de una persona fallecida por parte de sus herederos o albaceas testamentarias. Algo que ahora es mucho más complejo de gestionar.

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